La sostenibilidad ha dejado de ser un valor añadido para convertirse en una exigencia estratégica y regulatoria. Cada vez más empresas, sin importar su tamaño, deben rendir cuentas de su desempeño social, ambiental y de gobernanza. En este contexto, la memoria de sostenibilidad se posiciona como la herramienta clave para comunicar de manera transparente el impacto de una organización y su compromiso con un futuro responsable.
¿Qué es una memoria de sostenibilidad?
Se trata de un informe estructurado que recoge de forma sistemática la gestión y los resultados de una organización en materia ambiental, social y de gobernanza (ESG). A diferencia de una memoria anual o financiera, no se centra exclusivamente en los indicadores económicos, sino en el impacto integral de la actividad empresarial.
Una memoria de sostenibilidad cumple una doble función:
- Transparencia externa: comunicar a grupos de interés —clientes, inversores, administraciones y sociedad— las políticas, avances y retos de la empresa.
- Gestión interna: facilitar la toma de decisiones estratégicas al contar con indicadores claros y comparables.
Marcos de referencia más utilizados
Estándares GRI (Global Reporting Initiative)
- Referencia internacional más extendida para la elaboración de memorias de sostenibilidad.
- Garantizan comparabilidad, exhaustividad y transparencia en la información.
- Se adaptan a organizaciones de distinto tamaño y sector, incluyendo pymes.
Normativa europea: CSRD y ESRS
- La CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) sustituye a la anterior NFRD e incrementa el número de empresas obligadas a reportar.
- Introduce los European Sustainability Reporting Standards (ESRS), que definen en detalle qué información debe reportarse y bajo qué criterios.
- Refuerza la fiabilidad de los datos al requerir verificación externa y alineación con la taxonomía verde de la UE.
Ambos marcos convergen en un objetivo común: mejorar la calidad y comparabilidad de la información no financiera, convirtiéndola en un verdadero activo estratégico.
Cómo implementar una memoria de sostenibilidad
La elaboración de una memoria de sostenibilidad puede estructurarse en cinco fases:
- Diagnóstico inicial
Evaluar el estado actual de la organización en relación con los requisitos GRI y ESRS, identificando brechas y oportunidades. - Análisis de materialidad
Determinar los temas relevantes para la empresa y sus grupos de interés, priorizando aquellos que generan mayor impacto. - Recopilación de datos
Integrar información procedente de distintas áreas (finanzas, operaciones, recursos humanos, medio ambiente, etc.) y garantizar su trazabilidad. - Redacción y diseño del informe
Presentar la información de manera clara, apoyada en indicadores medibles, gráficos y narrativas comprensibles para todos los públicos. - Publicación y comunicación
Difundir la memoria en los canales adecuados y utilizarla como herramienta de diálogo y posicionamiento frente a clientes, inversores y sociedad civil.
Beneficios estratégicos
Adoptar una memoria de sostenibilidad genera múltiples ventajas:
- Cumplimiento normativo y anticipación a nuevas exigencias regulatorias.
- Mejora de la gestión interna gracias a la definición y seguimiento de indicadores ESG.
- Reputación y confianza reforzadas ante stakeholders clave.
- Ventaja competitiva en un mercado que demanda cada vez mayor responsabilidad y transparencia.
Conclusión
La memoria de sostenibilidad ya no es un ejercicio opcional, sino una práctica que fortalece la gobernanza, refuerza la confianza y aporta claridad a la estrategia empresarial. Más allá de cumplir con la normativa, representa una oportunidad para liderar con propósito y posicionarse en la transición hacia una economía sostenible.
En Felidarity acompañamos a las organizaciones en este camino, facilitando el diseño e implementación de memorias alineadas con los principales estándares internacionales y europeos. Porque la sostenibilidad no se trata solo de informar, se trata de transformar.

